Terapias

Corregir conductas como el miedo, la inseguridad, la reactividad, la ansiedad por separación, las estereotipias o la depresión…
han sido mi primera ocupación desde que empecé
a trabajar con perros.

Hay muchas cosas que hay que tener en cuenta al principio de una modificación de conducta como la raza, la edad, el entorno, el pasado del perro, su familia humana, eventuales traumas, el imprinting y miles de otros particulares. En el momento del diagnóstico, es importante tener la información más completa posible
para poder impostar la terapia de la mejor manera.

Por ejemplo, es muy importante saber que si un perro ha sido abandonado, muy probablemente necesitará más tiempo y paciencia en la corrección de su conducta patológica, que un perro no ha sufrido este trauma.

También la raza del perro es un dato muy importante a tener en cuenta. Hay razas que presentan ya de por sí unos comportamientos innatos típicos que, en ciertos casos, pueden llegar a ser exagerados y/o problemáticos. En estos casos, hay que trabajar respetando estas actitudes innatas,
limitando solo los excesos y las conductas peligrosas.

Un ejemplo práctico podría ser el caso de un perro de caza que se vuelve loco detrás de los rastros de los animales salvajes: satisfaciendo su instinto depredador con trabajos alternativos (búsqueda de personas,
detección de olores,..) se pueden llegar a controlar sus impulsos, hasta entonces incontrolables!

El hábitat de los perros, es uno de los problemas que muy frecuentemente me encuentro
en el trabajo de modificación de conducta. En muchos casos, los perros no están viviendo
en los ambientes más adecuados para ellos. Por ejemplo, para un perro que tiene miedo a los ruidos,
puede resultar muy duro vivir en el centro de una gran ciudad.

La familia humana del perro es otro factor muy importante en el momento de impostar una terapia de modificación de conducta: mas de una vez he visto perros adoptados por familias con unos conocimientos demasiados pobres para poder educar y gestionar correctamente el animal, generando así tensiones familiares y agravando sus comportamientos negativos. En el momento en el que se decide adoptar un perro, es muy importante tener el asesoramiento de un experto, para escoger el animal que mejor se adapte a la rutina familiar y para que los humanos, a su vez,
se adapten al nuevo miembro de la familia.

Las técnicas que uso para ayudar y educar a los perros, son siempre respetuosas para el perro, sin ningún tipo de violencia física ni psicológica. Solo necesito complicidad con el animal,
ganas de trabajar y dedicación por parte de los dueños.

Las terapias suelen incluir pautas que luego los dueños tiene que seguir en casa o durante las salidas, dependiendo del problema. Para obtener resultados satisfactorios, se necesita
mucha paciencia, dedicación y compromiso por parte de toda la familia humana del perro.

Personalmente creo que guiar al perro, para que desarrolle su capacidad de enfrentarse y gestionar situaciones incómodas de manera autónoma, es la clave para tener un perro suficientemente adulto, independiente y satisfecho.

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